And I can't wait to get on the road again
On the road again
Goin' places that I've never been
Seein' things that I may never see again
And I can't wait to get on the road again
On the road again ...
Willie Nelson, On the Road Again.
Viajar te transforma, de eso no hay duda. Depende a donde vayas, depende lo que busques. Lo cierto es que no he encontrado a alguien que salga de su cotidianeidad, conozca otra ciudad, país, cultura, y regrese siendo exactamente el mismo.
On the road again
Goin' places that I've never been
Seein' things that I may never see again
And I can't wait to get on the road again
On the road again ...
Willie Nelson, On the Road Again.
Viajar te transforma, de eso no hay duda. Depende a donde vayas, depende lo que busques. Lo cierto es que no he encontrado a alguien que salga de su cotidianeidad, conozca otra ciudad, país, cultura, y regrese siendo exactamente el mismo.
¡Oh, sorpresa! Si te causa asombro lo
distinta que puede ser la vida en los diferentes estados de tu país, ni te
imaginas la fascinación que experimentarás visitando un país lejano. O tal vez
sí lo has imaginado, has visto documentales y has leído mucho sobre tal o cual
lugar, pero créeme -y todos los que han viajado lo saben- tu imaginación se habrá quedado corta cuando
estés ahí.
Así sucedió el año anterior cuando Andre
me invitó a conocer India. El lugar más lejano al que había llegado era San
Francisco, por lo que estaba emocionadísima, pero lo que más se me notaba al
principio era el miedo. Tenía muchos prejuicios acerca de ese país asiático,
que si la extrema pobreza, que si las castas, que ahí la mujer no vale nada y
demás opiniones desfavorables … Prejuicios que se transformaron de un sacudón en
la comprensión de una realidad muy distinta a la mía, ni buena ni mala,
diferente, como si formara parte de un pantone
de la existencia que no había notado antes y que a su vez me hizo comprender
tonos de la realidad de mi propio país.
Andre despertó en mí el espíritu viajero y
le estaré eternamente agradecida.
Él y yo nos conocimos hace casi 4 años y
descubrimos que fuimos a la misma preparatoria, pero a pesar de tener amigos en
común, nunca nos vimos ahí. Por esos tiempos estalló la huelga y también fue
cuando se utilizó por primera vez la palabra “chairo”. Si, esa palabra con la
que todo mundo ha identificado a más de un cuate, acuñada por Tamara de Anda
“La Plaqueta” y su documental “Los Chairos” (2006).
Andre era un chairo de los originales, un
estudiante de esos que, “eran cool y su voz era escuchada, pero no por ostentar bienes o dinero como los mirreyes, sino porque eran contestatarios y además tenían un “no sé qué” que los ponía en un sitio idílico y digno de admiración.” De ahí pal real, la palabra que encasillaba satíricamente a los
estudiantes de clase media con ideas de izquierda, pro-comunidades indígenas y
ambientalistas (pero un poco contradictorios al tener acceso a viajar, o a comprarse
ropa en tiendas “nice” de los malls)
se ha transformado para ser un peyorativo para ofender a cualquiera que levanta
su voz o defiende cualquier idea contra el sistema.
Y
si me lo preguntan, Andre sigue siendo un chairo original, un chico inteligente,
culto, que está a favor de las causas sociales justas y que ama viajar y
conocer diferentes culturas. Y para nada le molesta que le digan chairo. De ese
chairismo también me ha contagiado un poco. Entonces yo soy, digamos, chaira
por añadidura. Ja!
Sucedió
que estando en India llegamos a una conclusión, deberíamos viajar más seguido y
de ser posible conocer todo el mundo. “¡Gooooooei!
En lugar de juntar lana para comprarnos un armatoste contaminante de cuatro
ruedas o de tener 80 pares de zapatos fashion y varias más trampas capitalistas,
podemos recorrer el planeta.” ¿Bastante chairo? Pues eso sí que nos hizo
sentido.
Somos
un par de chairos viajeros pues. Uno experimentado y una principiante.
¿Y
qué vamos a hacer dos chairos en Asia? Documentar nuestra aventura con la
esperanza de animar a otros a viajar. Conocer la vida de allá, sus costumbres,
sus creencias, su manera de divertirse. Conocer esa vida y ser parte de ella un
poquito, hacer nuevos amigos. Quizás nos perdamos en esa realidad, para así
después, encontrarnos a nosotros mismos, pero no iguales a cuando nos fuimos.
Así
que como dice Willie Nelson, ¡no puedo esperar para estar en el camino otra
vez!
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