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miércoles, 30 de diciembre de 2015

SIETE COSAS QUE DEBES TOMAR EN CUENTA A LA HORA DE HACER TU ITINERARIO

 
INVESTIGA BIEN   

Sin duda Tailandia es un país hermoso y por supuesto merece hacer un viaje … o varios. Seguro ya tendrás más o menos claro qué lugares quieres visitar: playas, templos, junglas tropicales y también de concreto. Pero antes de comprar un boleto de avión intenta ir más allá del folleto turístico. Tailandia no es solo Sol, arena blanca y cocteles bajo la sombra de una palmera; como cualquier lugar en el mundo tiene un lado amable y otro no tanto. Descubrirás que a pesar de ser un país que a casi todos nos resulta barato, casi siempre te cobrarán más por ser turista. A ratos sentirás que todo mundo quiere venderte algo. Los tan simpáticos tuk-tuks a menudo te querrán estafar. También puede que te parezca que está más sucio y contaminado que tu país. Si te hartas de la comida thai, es posible que te encuentres pagando el doble por un espagueti boloñesa que ni es espagueti, ni tiene nada de boloñesa. Es posible que te des cuenta que aquí existe un grave problema de maltrato animal, y tal vez hasta llegues a participar de él sin saberlo. Verás que aquí el turismo sexual es toda una industria y que sus límites pueden ser algo sórdidos. Tal vez no te tome mucho tiempo darte cuenta que eso del país de las sonrisas no es más que un truco publicitario: a pesar de que generalmente los thais son gente amable y de buen corazón, también existen los que son groseros, los que te hacen mala cara, y los que te avientan el cambio. Y los hay más en las zonas más turísticas … sí, justo esas que has visto en los folletos. Tailandia es un lugar fabuloso pero no es un cuento de hadas. Es un país real, como todos, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Si logras entender esto y decides quedarte con todo lo bueno que te ofrece –que es muchísimo- será uno de los mejores viajes de tu vida, y estar informado y preparado es fundamental. Recuerda, cada quien vive el viaje que quiere y se lleva a casa lo que prefiere, y no hay mejor herramienta para viajar que una buena actitud. 


ES MEJOR VENIR CON TIEMPO O DINERO    

Por supuesto que es posible conocer bien este país por poco dinero. Pero si crees que vas a hacerlo en veinte días estás muy equivocado. Mientras más ambicioso sea tu itinerario, más tiempo vas a necesitar, o requerirás más pasta para acelerar ciertas cosas. En cualquier caso, estás condicionado a los tiempos de traslado que hay en el país; algunas veces pueden ser lentos, y en ciertas ocasiones no existen rutas directas entre ciertos lugares. Si estás dispuesto a pagar vuelos puede que ayude un poco, pero además de que tu presupuesto subirá considerablemente, es una solución que no siempre funciona como creemos. Si además piensas incluir algún otro país del Sureste Asiático, con mucha más razón: cruzar fronteras es lento, tedioso y en varios casos miserable.   


VE BIEN CUÁL ES LA VISA CORRECTA   

La situación de la visa es distinta para todos. Alguno países necesitamos tramitarla en una embajada antes de ingresar a territorio tailandés, pero no todas las embajadas ofrecen los mismos tipos de visados. Por ejemplo, si estás pensando en tramitar una visa con entradas múltiples has de saber que éstas no están disponibles en ninguna embajada tailandesa en el resto de los países del Sureste Asiático, así que si estás pensando en conseguir una es mejor organizarla desde tu país. De igual manera, existen países que están exentos de visa para entrar a Tailandia, pero los días que te permitirán quedarte pueden variar dependiendo de si ingresas al país por aire o por tierra. Sea cual sea tu nacionalidad, antes de darle forma a un itinerario revisa los lineamientos del visado en la embajada de tu país y planea conforme a ello.   


TU PRIMER Y ÚLTIMO DÍA NO CUENTAN (Y TAL VEZ EL SEGUNDO TAMPOCO)    

La mayoría de los que llegamos a Tailandia es después de un vuelo de al menos 12 horas, a veces el doble. Tu vuelo puede llegar literalmente a cualquier hora, y aún si tuvieras todo el día por delante lo más probable es que no llegues con la energía suficiente para devorarte Bangkok. Recuerda también que del momento que bajas del avión al que llegas a la puerta de tu hotel pueden pasar un par de horas, especialmente si llegas a medio día. Para complicarlo más, tendrás tus horas de sueño literalmente al revés y puede que te tome dos o tres días ajustarte. Este ajuste debe ser gradual, y si bien sí es recomendable hacer algo si aún es de día, lo mejor es tomártelo tranquilo y que no sea muy lejos de tu hospedaje. La cosa es que el primer día nunca es un día 100% efectivo, así que no lo tomes como tal. Lo mismo sucede con el último: a menos que tu vuelo salga a medianoche tendrás el día completo para recorrer la ciudad.   


LOS AVIONES NO SIEMPRE TE AHORRAN UN DÍA COMPLETO. LOS FERRYS MENOS.    

Seguramente ya viste el mapa de Tailandia y has llegado a la conclusión de que ningún vuelo debe de tomar más de dos horas. Pues no lo des por sentado y averígualo bien. Si tu presupuesto es generoso podrás encontrar vuelos directos en la mayoría de las rutas. Pero si quieres pagar menos de 50 dólares vas a tener que ser más flexible (de nuevo, la cuestión del tiempo). Las principales aerolíneas de bajo costo en la región son Air Asia, Nok Air y algunas veces Air Bangkok. También recuerda que los vuelos no siempre salen en el cómodo horario de 8am o 10pm, o que a veces estos horarios son más caros que el resto. Si la mejor opción que encuentras es a las 2pm tendrás un día a medias, que muchas veces es igual a nada si hablamos de disfrutar del lugar. Para vuelos internacionales ten en cuenta que prácticamente se duplicarán todos los tiempos, pues tendrás que estar al menos dos horas antes del vuelo y pasarás por migración al llegar. Otra cuestión que debes tomar en cuenta es que los aeropuertos en Bangkok se encuentran bastante retirados del centro y posiblemente el traslado te lleve una hora o más.   

Y si hablamos de transportes marítimos la cosa pinta menos prometedora. Si vas a la isla de al lado o al puerto más inmediato puede que estemos hablando de una o dos horas. Pero si quieres moverte más lejos te tomará cuando menos medio día. Aquí no hay mucho que hacer pues la oferta de horarios es mucho más limitada que con los vuelos, y en ciertas rutas y épocas del año hay solo un servicio al día. Y si tuvieras que combinar alguno con un traslado terrestre –como es necesario para cruzar de costa a costa- de plano da el día por perdido.   

Además de considerar cuántos días quieres darle a cada lugar, piensa también el tiempo que consumirán los traslados y contempla asignar días exclusivamente al transporte. Verás que planear algo como 2 días en Koh Phi Phi, seguido de 2 en Koh Phangan y 3 en Bangkok sin considerar tiempos de traslado es un auténtico disparate.   


RESERVAR O NO RESERVAR, ESA ES LA CUESTIÓN   

Así como hay a quienes les gusta viajar con un Excel en la mano que les diga cuánto tiempo deben pasar bajo cada palmera, hay a quienes les encanta la opción más hippie de llegar sin un plan definido y moverse con la marea. Cada quien viaja como quiere, y no hay una respuesta definitiva en cuanto a si debes viajar con reservaciones o no. Sabrás que en temporada alta los servicios se encarecen en cualquier lugar del mundo (y más en los que son muy turísticos), y las opciones más económicas o con mejor relación calidad-precio son las primeras en agotarse, aunque eso no quiere decir que no puedas organizar el hospedaje y el transporte una vez estando allá.    

Si decides organizar todo desde casa tu itinerario quedará amarrado y será complicado hacer cambios sobre la marcha. Pero te ahorrará tiempo cada vez que llegues a una ciudad pues no tendrás que ponerte a buscar vacantes. También, en la mayoría de los casos te permitirá estudiar un mayor número de opciones –sin estar bajo el rayo del sol con varios kilos al hombro- y lo harás con más información si tomas en cuenta las referencias que otros viajeros dejan en sitios de hotelería como Tripadvisor, Agoda y Booking. Por otro lado, ir sin reservas te dará mil veces más libertad de hacer y deshacer, además de que casi siempre podrás encontrar opciones más baratas que las que aparecen en Internet, aunque algunas veces tendrás que alojarte en uno que otro sitio que no te guste del todo porque simplemente era el único que había.   

En general, si vas con tiempo puede que sea mejor que conserves tu libertad para hacer y rehacer tus planes cuantas veces quieras, total, vas sin ninguna prisa. Pero si tu tiempo es limitado y piensas pasar menos de tres días en determinado lugar, puede que te beneficies más de hacerlo desde casa y aprovechar más el tiempo en cada destino.  
En cuanto a los transportes ve tranquilo que casi siempre hay lugar. Usualmente puedes encontrar disponibilidad una noche antes del viaje, aunque hacerlo con dos es mejor. La única excepción es con las camas en trenes nocturnos. Estas tienen gran demanda (y mucho más durante la temporada alta) y reservar al menos una semana antes (o más) es absolutamente necesario. Si aún no estás en Tailandia, puedes hacer la compra por 12go.Asia y recoger tu boleto en la estación de tren o hacer que te lo manden a un hotel.  


DALE EL TIEMPO QUE MERECE   

Un viaje va más allá de conocer monumentos famosos y tomarse selfies. Un viaje también se trata de observar, sentir y descubrir una nueva cultura, desde el momento que te levantas hasta que te acuestas. Si Francia es mucho más que la Torre Eiffel y Notredame, Tailandia en mucho más que el Grand Palace y Maya Beach. La esencia de un país no radica en sus edificios antiguos ni en sus obras de arte, sino en su vida cotidiana y su gente. Dale tiempo a esto en cada lugar por el que pases, dale un buen tiempo. Dale tiempo a hacer cosas que no aparecen a la Lonely Planet. Dale tiempo a disfrutar de cosas tan sencillas como caminar sin rumbo y asomarte en todas partes. ¿Qué si se puede hacer Bangkok en dos días? ¿Chiang Mai en uno? Seguro, pero en ese caso puede que sea mejor que veas un documental de la National Geographic o el Travel Channel, esos duran una hora y te saldrá mucho más barato. Si piensas quedarte solo un día en un sitio, mejor pregúntate si realmente vale la pena. Un día no da para entender gran cosa, y a veces ni dos ni tres. Además recuerda que viajar cansa el cuerpo, el ánimo y la mente, y de vez en vez es buena idea descansar. A veces es difícil aceptar esto, sobre todo si en nuestros trabajos nos han dado pocos días de vacaciones para todo lo que queremos hacer, pero también considera que este no tiene que ser tu único viaje a Tailandia. ¿Comienza a sonarte bien eso de volver?   

Como ya hemos dicho seguramente vivirás el viaje que quieres, solo te podemos aconsejar que si has decidido invertir tu dinero y tu tiempo en venir hasta acá, te lleves algo más que fotografías para el Facebook, llévate experiencias.


viernes, 25 de diciembre de 2015

¿CUÁNTO DINERO HAY QUE LLEVAR PARA VIAJAR EN MYANMAR?


Fuera de Singapur y Brunei, Myanmar posiblemente sea el país más caro del Sureste Asia. Esto tiene que ver con que apenas se está abriendo al turismo y aún arrastra el esquema de precios abusivo que impuso el régimen militar que gobernó el país por tanto tiempo. Los servicios turísticos y la administración del patrimonio cultural en Myanmar fueron un monopolio del régimen militar durante muchos años. Los costos eran exagerados y la calidad de los servicios más que pobre, prácticamente un atraco al turista del que no había más remedio que aceptarlo. Hoy en día, la reciente transición de Myanmar hacia un sistema democrático está abriendo la posibilidad de que el dinero se distribuya de manera diferente y ya no vaya a los militares de forma directa (porque hay que recordar que muchos invirtieron su capital en empresas de hotelería y transporte y aún son propietarios de muchas). 

Lo que aún no ha cambiado son los costos elevados y el bajo estándar de calidad: se paga mucho dinero y se recibe poco a cambio, y muchas veces para encontrar algo “decente” es necesario pagar lo que en países vecinos equivaldría a un lujo. Seguramente la libre competencia y el potencial turístico del país cambiará esta situación en los próximos años, pero por ahora existen pocas alternativas para reducir los costos de manera significativa. Mas esto no quiere decir que no se pueda hacer con relativamente poco dinero si se está dispuesto a sacrificar algunas comodidades. 

Por ningún motivo deseamos que esto se entienda como un presupuesto definitivo. Existen muchos factores que determinan un presupuesto: el ritmo del viaje, tipo de alojamiento, estándar del transporte, la alimentación y hasta las chácharas que uno se compra. Sabemos que existe gente que logra hacerlo con menos, pero también conocemos que hay quienes gastan mucho más. El fin de este post es dar una aproximación de lo que cuesta viajar en Myanmar con el mayor detalle de lo que uno obtiene a cambio. 

Claro lo anterior, esto es lo que nosotros gastamos en 23 días de viaje visitando 6 ciudades: Mawlamyine, Hpa-An, Bago, Mandalay, Bagan y Yangón.


Nuestro gasto total fue de 1,458.07 dólares, un presupuesto diario de 63.78, por pareja. Todos los gastos fueron registrados como pareja, NO de forma individual. 


VISA (peajes)

$83.51 dólares, 5.7% del total

Prácticamente todos necesitamos visa para entrar a Myanmar. Aquellos que llegan vía aérea, pueden solicitar la e-visa en este sitio, los que piensan entrar por vía terrestre tendrán que hacerlo en cualquier embajada o consulado de Myanmar en el extranjero. Nosotros lo hicimos desde Bangkok y pagamos 3,000 bahts para recibirla el mismo día, ya que también teníamos planeado solicitar la de Vietnam y no queríamos estacionarnos en Bangkok por más de una semana. Si vas con tiempo y eliges la opción de entrega de tres días hábiles, puedes ahorrarte 1,200 bahts. Esto es obviamente para aplicaciones en la embajada; la e-visa si bien simplifica los trámites, no representa un ahorro significativo.



ALOJAMIENTO

$648 dólares, 44.2% del total

Sin duda, éste rubro representa el mayor gasto en un viaje a Myanmar, así que toda intención de ahorro debe comenzar ahí. 

Nosotros nos quedamos en cuartos privados, la media que pagamos fue de 30 dólares, y no vimos nada que bajara de los 20. Posiblemente en algunos lugares (como Bagan) pudimos haber pagado menos, pero como leímos que durante la temporada alta los hoteles están a tope y las alternativas “baratas” son las primeras en llenarse, decidimos reservar unos meses antes. ¿Qué tan cierto resultó? Pues en la primera parte del viaje observamos bastante disponibilidad, pero para mediados de diciembre las opciones económicas ya estaban a tope, y quienes no llevaban reserva tenían que optar por un lugar más caro y/o cutre. A pesar de que hay oferta de dormitorios en la mayoría de los sitios, no toda guesthouse cuenta con ellos; la noche cuesta un promedio de 10 dólares.

Si no estás dispuesto a gastar buen dinero, la calidad de los hospedajes en Myanmar deja mucho que desear, así que hay que estar preparados. Nos hemos quedado en hoteles viejos, sucios y mohosos, pero nunca por tanto dinero. Los baños privados están bien, los compartidos “aceptables”, y algunas veces ni eso (en Bago tuvimos que pagar un upgrade a cuarto con baño privado porque el compartido de plano estaba muy gore).

Lo más caro: Kyaw Hotel, Bagan, $42 dólares por noche.
Lo más barato: 20th Street Guesthouse, Yangón, $22 dólares por noche.



COMIDA Y BEBIDA

$344.3 dólares, 23.5% del total


La comida en Myanmar puede ser muy barata … si tus tripas están hechas de acero. Comiendo en la calle difícilmente gastarás más de dos dólares por un menú llenador. Nosotros desistimos de esta alternativa por dos razones: por un lado la gastronomía burmesa no nos enamoró (esa maldita pasta de camarón seco que está en todos sus platillos) y por otro, vimos que un número de turistas bastante alto -incluyendo a uno de nosotros- se enferma comiendo en la calle. Así que si te dan miedo las infecciones estomacales –o los servicios médicos del país- puede que sea mejor que evites los antojitos callejeros. 

En general, un platillo cuesta entre uno y dos dólares, y en restaurantes de lujo puede llegar a los cuatro. Las bebidas cuestan un dólar y por uno más puedes tomarte una cerveza Myanmar de 630ml. Las botellas de agua purificada cuestan un cuarto de dólar.

Otro detalle importante: fuera de los sitios más turísticos difícilmente encontrarás menús en inglés … y obviamente los meseros tampoco lo hablan. Si eres muy temerario y no le ves problema a elegir tu comida a partir de un jeroglífico que quién sabe qué signifique, seguramente encontrarás más oportunidades para ahorrar. De lo contrario, el idioma será una razón más para que hagas tus comidas en restaurantes turísticos.

Lo más caro: cena para dos (con cuatro cervezas de 630ml) en restaurante de lujo Hanthawaddy, Bago, $16.27 dólares.
Lo más barato: almuerzo para dos (sin bebidas) en restaurante local Daw Yee, Mawlamyine, $3.46 dólares. 

 



TRANSPORTE PÚBLICO

$165.06 dólares, 11.3% del total  

El costo del transporte en Myanmar no es muy diferente al de otros países de la región. El principal medio de transporte para recorrer el país es el autobús, aunque existen algunas líneas de tren que conectan muchas ciudades del sur, y que unen a Yangón con Mandalay. El tren es más caro que el autobús y mucho más lento, además de que los asientos de cama para viajes nocturnos suelen estar agotados. Nosotros intentamos tomar el tren de Bago a Mandalay, y tres días antes de nuestra fecha de viaje ya no había lugares, así que hicimos todo en autobús. 

La calidad de los autobuses varía mucho. Los servicios regionales suelen ser autobuses japoneses de los 70s que literalmente se están cayendo a pedazos; pero eso sí, su costo es ridículo. Las rutas más largas son operadas por autobuses mucho mejor equipados, o hasta de lujo. Vale la pena hacer el viaje con una buena compañía si se piensa viajar de noche, no pasará de los 12 dólares y tendrás un asiento “reclinable”. De lo contrario olvídate de dormir … y de tu culo. 

Hay muchas opciones para moverse dentro de las ciudades. Se pueden rentar bicicletas en ciertos lugares por dos dólares al día, o bien una moto por no más de seis. Cualquiera que elijas, ten en cuenta que en Myanmar se conduce rápido y furioso, y hay que estar muy, muy atento. Ahora, si prefieres que te lleven tampoco vas a gastar tanto. Un viaje en taxi (que por lo regular es un motociclista) cuesta de uno a tres dólares.  

Lo más caro: autobús ejecutivo Bagan-Yangón (10 horas), $23.69 dólares.
Lo más barato: autobús local Mawlamyine-HpaAn (2 horas), $1.54 dólares. 



TURISMO  

$130.93 dólares, 8.9% del total
 
Muchas de las pagodas que visitarás en Myanmar no tienen ningún costo, aunque para entrar a las más famosas sí hay que pagar. Varios de las ciudades que visitamos venden un boleto general que te da acceso a todas las atracciones de la localidad por un lapso de tres a cinco días. Normalmente su costo oscila entre los 7 y los 10 dólares, pero será el único gasto de este tipo que harás mientras estés en la ciudad. En cada atracción te sellarán el boleto ya que puedes visitar cada una solo una vez. Además, en algunas pagodas te cobrarán un dólar por cada cámara que lleves. 

Para ver atracciones fuera de las ciudades principales la cosa cambia. Aquí muchas veces conviene tomar algún tour compartido con otros viajeros, a menos que decidas rentar una motocicleta y tengas bastante paciencia para dar con los caminos correctos y pedir indicaciones en burmés o con señas. De cualquier manera, el costo de los tours tampoco es descabellado y te permiten ver más cosas que si lo hicieras por tu cuenta (aunque esto puede ser un arma de dos filos, pues muchas veces tendrás el tiempo limitado en un lugar que te guste mucho, o tal vez te lleven a otros sitios que no te interesen tanto).  

Lo más caro: tour a ciudades antiguas en Mandalay (incluye gastos por barco y carruaje en Inwa), $24.93 dólares.

   

COMPRAS  

$70.31 dólares, 4.8% del total   

Hacer compras no es ninguna obligación y puede que sea algo que muchas personas ni siquiera lo contemplen dentro de su presupuesto. A nosotros nos gusta llevar un pequeño recuerdo de cada país que sea económico y fácil de transportar, y en algunas ocasiones compramos cosas más por ayudar a la gente local que porque realmente nos gusten los productos, finalmente es una forma de ayudar. En fin, el caso es que aunque sea poco, gastamos. 

Si vas con presupuesto ajustado, alégrate: Myanmar te dará la oportunidad de que no gastes un céntimo en compras. La oferta de artesanías es muy limitada y la calidad de la ropa bastante mala, así que si estás pensando en irte de shopping, mejor guárdate ese dinero para un episodio de compritis en Tailandia. Tal vez solo se salven las pinturas de arena que encontrarás por todas partes en Bagan, y el mercado Bogyoke en Yangón, que cuenta con una oferta de productos interesante.

Lo más caro: dos pinturas de 65x40 en Bago, $31.09 dólares.
Lo más barato: pulsera de “jade” en Inwa, $0.9 dólares. 

 





NO CATEGORIZADO   

24.96 dólares, 1.7% del total  

Este rubro lo utilizamos para agrupar gastos misceláneos como pueden ser productos de baño y aseo personal, lavandería, baños públicos, cables y adaptadores eléctricos, reparaciones y cigarros.

Lo más importante aquí es la cuestión de la lavandería. En Myanmar no la cobran por kilo sino por pieza. Los jeans suelen ser el ítem más caro y más o menos se paga 1000 kyats; por la ropa de dos personas de una semana se pagan unos 8000 kyats, 7 dólares.

Otro punto a destacar es que Myanmar es el paraíso para los fumadores. Si compras marcas locales como Ruby Red o Premium Gold estarás pagando 0.3 dólares por cada paquete, sin fotos de traqueotomías o fetos.

En conclusión, se puede viajar más o menos cómodamente por Myanmar con 40 dólares al día. Posiblemente se pueda hacer por 30 si tienes alguien con quien compartir habitación o te quedas en dormitorios, y si comes en restaurantes locales.  

***Nota: En este presupuesto no están contemplados gastos de avión ya que pueden variar considerablemente dependiendo desde dónde se origina el viaje. Aquellos que piensen visitar Myanmar desde otro país del Sureste Asiático, Air Asia tiene un vuelo regular de Bangkok a Yangón que está entre 150 y 200 dólares, viaje redondo. Quien tenga pensado entrar por tierra obviamente puede hacer caso omiso de este gasto. 

viernes, 23 de octubre de 2015

¿NECESITO VACUNARME PARA IR A ASIA?


¿Ya te vacunaste? ¡Pásale a los piquetes!

Es tal vez la pregunta que más nos hacen. Que más quisiéramos que esto emanara de una auténtica preocupación por nuestra salud y bienestar, pero realmente se debe a una idea estereotipada que tiene la gente de los países asiáticos. Si la preocupación fuera en verdad nuestra salud ya nos hubieran pedido que cuidáramos nuestra alimentación, que nos midiéramos con la bebida, que trabajáramos menos, o que dejáramos de frecuentarlos a varios de ustedes. Ténganlo claro: viajar a Asia no quiere decir que vamos a chapotear en una cañería … si no queremos.

Generalmente, la mejor respuesta a la curiosidad –o morbo- es exactamente la misma pregunta: ¿Y ustedes ya se vacunaron?

La gente ignora que si bien es cierto que existe un buen número de enfermedades allá –varias, en efecto, bastante tenebrosas- también las hay en casa. Pues si tampoco vivimos en …. Singapur. Incluso muchas de esas enfermedades son exactamente las mismas, y al final del día el riesgo que se corre en un viaje allá no es mucho mayor al que se corre en un viaje por nuestro país. Hasta el día de hoy no hemos escuchado que la gente se preocupe por contraer dengue en la Riviera Maya, por la malaria en Sinaloa o Durango, o porque le germine una larva de mosca de la cabeza –cual Alien- en un viaje por Chiapas. Vamos, recientemente llegó el chikungunya a nuestro país y a nadie le importa un rábano.

Entonces, ¿por qué la gente se rasga las vestiduras por los riesgos de salud en países lejanos? Pues por miedo y falta de información. Porque el conocimiento viene de la tele … y en la tele tienen un fetiche por poner imágenes de pobreza extrema y violencia.




¿Qué riesgo estoy corriendo?

Los riesgos aumentan en el momento que cruzas la puerta de tu casa, aquí, allá o en donde sea. Debes saber que contraer una enfermedad no es el mayor riesgo que correrás. Es infinitamente más probable sufrir un accidente automovilístico, caerse por las escaleras o en el baño, suicidarse, o incluso morir electrocutado, que morir a causa de una extraña enfermedad tropical. Así que antes de entrar en pánico, lo primero es informarse bien.

No todas las enfermedades están presentes en todos los lugares ni bajo las mismas condiciones. Es importante identificar qué enfermedades son endémicas de cada región, qué climas o época del año favorecen su propagación, y qué actividades suponen un mayor riesgo. De entrada, podemos decirte que si pasarás el mayor tiempo de tu viaje en ciudades el riesgo es muy bajo. Pasar tiempo considerable en zonas rurales, hacer trekkings extensos y actividades de ecoturismo, o visitar parques nacionales por periodos prolongados incrementan el riesgo, pero tampoco debemos sacar esto de proporción. Una cosa es un paseo por la selva, y otra muy diferente es ser voluntario de Médicos sin Fronteras.

Entonces, ¿me vacuno o no?

Esa es una pregunta que solo tú podrás responder. Si vacunarte te dejará más tranquilo y hará que disfrutes más tu viaje, no lo pienses dos veces.




La vacunación no es la única prevención

Lo hagas o no, debes tener en cuenta que la vacuna es la última barrera ante una enfermedad. Antes hay una serie de medidas que minimizan enormemente el riesgo de contraer alguna enfermedad, y que debes seguir TODO el tiempo. Aunque posiblemente ya los sabías o los suponías, aquí te dejamos los consejos más importantes para cuidar tu salud en un viaje por Asia:

1.     Lávate las manos antes de comer y después de ir al baño. Hazle caso a papá y mamá.
2.     No bebas agua del grifo, ni consumas sus derivados como hielo o jugos. Aún cuando veas que todos los locales lo hacen, recuerda que ellos han desarrollado inmunidad a las bacterias locales por toda su vida. Tú no.  Y nunca olvides verificar que el agua embotellada esté correctamente sellada.
3.     Si comes en la calle, asegúrate que el restaurante tenga un flujo de clientes, particularmente familias con niños. (La mayoría de) los padres no suelen llevar a sus hijos a comer a lugares que saben que son insalubres.
4.     No comas alimentos crudos, y si lo ves algo sospechoso, evita comer carne. Ser vegetariano en Asia no cuesta trabajo y no se sacrifica sabor de ninguna manera.
5.     Utiliza repelente para mosquitos con picardina o infórmate cuál es el mejor repelente local. Úsalo. Diario.
6.     Si por alguna razón llegaras a enfermarte, ve con un médico local. Ellos saben cómo tratar sus bichos, tú no.




¿De qué me puedo enfermar?

La enfermedad más común y que no sería raro que contraigas es la “traveler’s diarrhea” aka “Delhi-belly” aka “la venganza de Moctezuma” etc, etc, etc. No necesitas vacunarte ni nada por el estilo para evitarla, con cuidar bien dónde comes es suficiente. Pero si después de un par de días no te recuperas acude a un médico local, bien podría ser salmonelosis, tifoidea o alguna otra infección estomacal más seria. 

Un buen número de enfermedades son transmitidas por picaduras de mosquitos, lo cual vuelve el uso de repelente la medida más importante para evitarlas. Pero tampoco creas que todos los mosquitos vienen con el premio mayor de una malaria o un dengue. Existe una infinidad de especies de mosquitos y la gran mayoría no son portadoras de ninguna enfermedad. Así que ver un piquete no es razón para entrar en pánico.

Si te deseas vacunar, puedes hacerlo en la Clínica del Viajero de la UNAM que se localiza en la Terminal 2 del AICM. Aquí encontrarás la mayor disponibilidad de vacunas al mejor precio (aunque luego son medio encajosos). Recuerda que muchas vacunas que te aplicaron de pequeño como el tétanos-difteria y sarampión-rubeola requieren de un refuerzo cada diez años. Estas los puedes conseguir en la Clínica del Viajero o en hospitales y clínicas del IMSS, ISSSTE y SSA, donde muchas veces son gratis.

Entre las vacunas que puedes tomar específicamente para un viaje están la de Hepatitis A y B, que es muy práctica ya que son enfermedades que se transmiten a través de agua y alimentos contaminados; también está la del meningococo, útil para estancias prolongadas en India (aunque de acuerdo a la OMS India no forma parte de la zona de riesgo de esta enfermedad).

Es también muy importante que tomes un tratamiento contra la malaria. Te encontrarás con muchos viajeros que no la toman. Ya dependerá de ti si le quieres hacer al machito, pero te podemos decir que la malaria es la enfermedad con el riesgo más latente para viajeros en Asia. Y seguir el tratamiento no te cuesta nada: es fácil y barato.

Actualmente no existe vacuna contra la malaria. El tratamiento preventivo que se toma la neutraliza antes de que se desarrolle. Existen tres medicamentos para esto, la doxicilina, el lariam y el malarone. El tratamiento más económico y con menos reacciones secundarias es el primero, la doxicilcina. En una farmacia de genéricos puedes conseguir una caja con 10 cápsulas por 30 pesos, y tendrás que tomar una diaria desde una semana antes y hasta una semana después del viaje SIN interrupciones.

Si lo tuyo es la paranoia, te presentamos la Encefalitis Japonesa B, una enfermedad que no tiene cura, con alta tasa de mortalidad, y cuyas secuelas neurológicas suelen ser graves y a veces irreversibles. Existe una vacuna para esta enfermedad, pero no está disponible en México. Pero para que te tranquilices un poco te contamos que se han presentado solo 40 casos en viajeros durante los últimos 35 años … piénsalo, es más probable que te ganes la lotería … así que si eres de los que siempre gana en el bingo, cuidado.

Y por si acaso …

Asegúrate. Existen seguros diseñados para viajeros, y muchos de ellos cubren países asiáticos. Y tampoco sale muy caro. Piensa que viajarás más tranquilo sabiendo que tienes acceso a tratamiento médico en caso de emergencia, muchas veces con la ventaja de poder solicitar una evacuación a un hospital que cuente con la infraestructura adecuada para atenderte. Además, muchos de ellos cubren mucho más que emergencias médicas y se extienden a otras áreas de interés, como el equipaje y el retraso o cancelación de vuelos.

Evita buscar en las aseguradoras que ves en la tele ya que no tienen a la venta productos de este tipo a precios competentes. Los seguros para viajero con mejor reputación son los de WorldNomads, aunque si vas a un viaje largo puede salirte un poco caro. Para estos casos está insuremytrip.com, que te ofrece una amplia variedad de seguros con compañías bien establecidas. Solo recuerda leer bien la poliza antes de comprar cualquier cosa para que sepas exactamente qué es lo que estás comprando y si se ajusta a tus necesidades.

¿Aún crees que te va a dar el patatús? ¡Cuéntanos que te malviaja y con gusto te daremos más información o te referiremos a sitios de gran utilidad!





viernes, 16 de octubre de 2015

GÉNESIS DE UN VIAJE ... CHAIRO


And I can't wait to get on the road again
On the road again
Goin' places that I've never been
Seein' things that I may never see again
And I can't wait to get on the road again
On the road again ...

Willie Nelson, On the Road Again.

Viajar te transforma, de eso no hay duda. Depende a donde vayas, depende lo que busques. Lo cierto es que no he encontrado a alguien que salga de su cotidianeidad, conozca otra ciudad, país, cultura, y regrese siendo exactamente el mismo.

¡Oh, sorpresa! Si te causa asombro lo distinta que puede ser la vida en los diferentes estados de tu país, ni te imaginas la fascinación que experimentarás visitando un país lejano. O tal vez sí lo has imaginado, has visto documentales y has leído mucho sobre tal o cual lugar, pero créeme -y todos los que han viajado lo saben-  tu imaginación se habrá quedado corta cuando estés ahí.

Así sucedió el año anterior cuando Andre me invitó a conocer India. El lugar más lejano al que había llegado era San Francisco, por lo que estaba emocionadísima, pero lo que más se me notaba al principio era el miedo. Tenía muchos prejuicios acerca de ese país asiático, que si la extrema pobreza, que si las castas, que ahí la mujer no vale nada y demás opiniones desfavorables … Prejuicios que se transformaron de un sacudón en la comprensión de una realidad muy distinta a la mía, ni buena ni mala, diferente, como si formara parte de un pantone de la existencia que no había notado antes y que a su vez me hizo comprender tonos de la realidad de mi propio país.

Andre despertó en mí el espíritu viajero y le estaré eternamente agradecida.
Él y yo nos conocimos hace casi 4 años y descubrimos que fuimos a la misma preparatoria, pero a pesar de tener amigos en común, nunca nos vimos ahí. Por esos tiempos estalló la huelga y también fue cuando se utilizó por primera vez la palabra “chairo”. Si, esa palabra con la que todo mundo ha identificado a más de un cuate, acuñada por Tamara de Anda “La Plaqueta” y su documental “Los Chairos” (2006).




Andre era un chairo de los originales, un estudiante de esos que, eran cool y su voz era escuchada, pero no por ostentar bienes o dinero como los mirreyes, sino porque eran contestatarios y además tenían un “no sé qué” que los ponía en un sitio idílico y digno de admiración.” De ahí pal real,  la palabra que encasillaba satíricamente a los estudiantes de clase media con ideas de izquierda, pro-comunidades indígenas y ambientalistas (pero un poco contradictorios al tener acceso a viajar, o a comprarse ropa en tiendas “nice” de los malls) se ha transformado para ser un peyorativo para ofender a cualquiera que levanta su voz o defiende cualquier idea contra el sistema.

Y si me lo preguntan, Andre sigue siendo un chairo original, un chico inteligente, culto, que está a favor de las causas sociales justas y que ama viajar y conocer diferentes culturas. Y para nada le molesta que le digan chairo. De ese chairismo también me ha contagiado un poco. Entonces yo soy, digamos, chaira por añadidura. Ja!

Sucedió que estando en India llegamos a una conclusión, deberíamos viajar más seguido y de ser posible conocer todo el mundo. “¡Gooooooei! En lugar de juntar lana para comprarnos un armatoste contaminante de cuatro ruedas o de tener 80 pares de zapatos fashion y varias más trampas capitalistas, podemos recorrer el planeta.” ¿Bastante chairo? Pues eso sí que nos hizo sentido.

Somos un par de chairos viajeros pues. Uno experimentado y una principiante.
¿Y qué vamos a hacer dos chairos en Asia? Documentar nuestra aventura con la esperanza de animar a otros a viajar. Conocer la vida de allá, sus costumbres, sus creencias, su manera de divertirse. Conocer esa vida y ser parte de ella un poquito, hacer nuevos amigos. Quizás nos perdamos en esa realidad, para así después, encontrarnos a nosotros mismos, pero no iguales a cuando nos fuimos.


Así que como dice Willie Nelson, ¡no puedo esperar para estar en el camino otra vez!