lunes, 16 de noviembre de 2015

PLAYAS MEXICANAS VS. PLAYAS TAILANDESAS (parte 2)


Entonces ... 



la cosa iba 1-1 …




ROUND 3: HAMACA VS. THAI MASSAAAAAGE

Las playas en México cuentan con una amplia gama de opciones de alojamiento, desde acampar a lo chairo, hasta el resort mamón para gringos. Sobre eso pensamos que lo de la acampada ya no está tan chido. No a esta edad. Pero tampoco creemos que un mostro de concreto con 10 restaurantes, 15 albercas y room service merezca un aplauso. Lo que lo hace más problemático es que las opciones de presupuesto medio tampoco son tan baratas.







Y como en México nos raya tanto usar concreto en las playas, si no traes mucha pasta o lo de onda está lleno, muchas veces la cosa termina reduciéndose a un cuartito más bien cutre. Donde ventilación es mala y sudas como marrano; y los piquetes de mosquitos, pulgas y no sé que coños más, están a la orden del día.

Como esto, en Puerto Escondido.

Los tailandeses parecen tener la cuestión del alojamiento mejor resuelta para el turista de pocos varos. En su mayoría son búngalos construidos con materiales tropicales, que además de ser más amistosos con el medio ambiente, tienen más carácter. De esos que si bien sí existen en México, son pocos y no suelen ser la opción más económica. La ventilación que tienen es mucho más funcional y construyen los mosquiteros más eficientes que hayamos visto.





Ahora, donde México se lleva las palmas es en su cultura de hamacas. La hamaca es lo más mexicano que pueda existir en una playa (aunque no me extrañaría nada que una empresa china ya las haya patentado). En Tailandia tienen unos cojines triangulares bastante cómodos y simpáticos, pero ignorar el poder de la hamaca sería sacrilegio. La hamaca es el éxtasis, el orgasmo, la apoteosis de la hueva en la playa. Punto.


Esto ...
No se compara con esto.

Pero sería injusto resumir el descanso en la playa tan solo a esto. En ambos países hay muchísimas alternativas de spa y tratamientos holísticos para el disfrute del cuerpo. El asunto es que en México si uno no le invierte chingón, queda en un masaje de seño de brazo tamalero. En cambio, Tailandia pone al alcance del pobre mortal una amplia gama de masajes –con o sin calambrito- reflexología, embarradas de barro, aceites esenciales y demás. Elija su veneno. 
 

Servicio completo mijos. 

Así que por más fans que seamos de la hamaca, creemos que un viajero con bajo presupuesto encontrará mejores opciones de relax en Tailandia. Y el masajito thai rifa, entonces, punto para Tailandia.


ROUND 4: COPTEL DE CAMARÓN CON CATSUP VS. PAD THAI

En las playas de México se pueden encontrar estilos de cocina muy distintos: pescadillas, camarones al mojo de ajo, o a la diabla, pescado a la talla, langosta a las brasas, ceviches, aguachiles, calditos, tostadas, ostras con salsista y limón. Y muchas  más que no nos gustaría recordar por ahora. Por eso de la lejanía.


Aguachile: Uffff!!!!
Coptel de camarón con capsut ... Quiobo?

Los tailandeses también tienen langostas, cangrejos y camarones, y la mantarraya parece ser lo de aquí. Seguramente la infinidad de bichos marinos que uno ve en el mar también llega a la mesa, y no me sorprendería que tuvieran mayor variedad de pescados y mariscos. El gran problema es que no le hacen a eso del marisco crudo y todo viene asado. Que también está chingón. Pero chale.  




Opciones para el chamaco melindroso hay en ambas pues ofrecen alternativas de cocinas regionales muy sabrosas. Y para los gringos siempre habrá pizzas y hamburguesas.

Pero la diferencia más cabrona tiene que ser la michelada mexicana. Yo no sé cómo a nadie se le ocurrió presentársela a la UNESCO cuando buscaban que la comida mexicana fuera Patrimonio Cultural de la Humanidad. Esa presentación debería haber comenzado con un slide de una michelada bien fría.



Aquí también hay chelas, pero eso es en todas partes. Aquí a los “chavos” les da por tomarse unas cubetitas playeras que llenan con hielo, una coca, un Red Bull y un cuartito de litro de güisqui tailandés que no se ve mucho de fiar. Sí, fiesta loca, pero de la cruda mejor ni hablamos.

Cubeta de Samsong: el mal hecho bebida.

Así que gracias a la escuela del marisco crudo y el irrefutable legado de la michelada a la humanidad, el punto va para México.


ROUND 5: MIRRAVES VS. FULL MOON PARTY

El reventón en las playas de Tailandia y México es toda una institución y todo mundo debería plantearse vivir cada uno al menos una vez en la vida. México tiene desde los bares de playa, los antros fresas y no tan fresas, los festivales punchis-punchis, hasta los shows del Coco Bongo, pasando por las fogatas con tamborcitos chairos.




En Tailandia la fiesta es más chiringuito playero. No es tan fácil dar con un antro, y es aún más complicado encontrar shows de la mamada que sea. Pero no son ningunos amateurs en la fiesta: para los recios está el legendario Full Moon Party de Koh Phangan, y los bares de Koh Phi Phi, que además traen el beneficio de que cuestan lo que un paquete de chicles comparados con un rave en Playa del Crimen.




Full Moon Party: sólo para destroyers serios. 

A Tailandia no viene ningún DJ famoso ni hay fiestas de marcas, pero como somos chairos y nunca vamos a apoyar la idea de traer unos zapatos en la maleta para “irte de antro”, declaramos un empate en esta categoría.



Entonces, ¿cuál rifa más? Pues diríamos que México porque ahí vivimos y nos quedan más cerca. Pero aquel que tenga la oportunidad de conocer y disfrutar las playas de Tailandia tendrá que reordenar su lista de favoritos.

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