Entonces ...
la cosa iba 1-1 …
ROUND 3: HAMACA VS. THAI MASSAAAAAGE
Las playas en México cuentan con una amplia gama de opciones
de alojamiento, desde acampar a lo chairo, hasta el resort mamón para gringos.
Sobre eso pensamos que lo de la acampada ya no está tan chido. No a esta edad.
Pero tampoco creemos que un mostro de
concreto con 10 restaurantes, 15 albercas y
room service merezca un aplauso. Lo que lo hace más problemático es que las
opciones de presupuesto medio tampoco son tan baratas.
Y como en México nos raya tanto usar concreto en las playas, si no traes mucha pasta o lo de onda está lleno, muchas veces la
cosa termina reduciéndose a un cuartito más bien cutre. Donde ventilación es
mala y sudas como marrano; y los piquetes de mosquitos, pulgas y no sé que
coños más, están a la orden del día.
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| Como esto, en Puerto Escondido. |
Los tailandeses parecen tener la cuestión del alojamiento mejor resuelta para el turista de pocos varos. En su mayoría son búngalos construidos con materiales tropicales, que además de ser más amistosos con el medio ambiente, tienen más carácter. De esos que si bien sí existen en México, son pocos y no suelen ser la opción más económica. La ventilación que tienen es mucho más funcional y construyen los mosquiteros más eficientes que hayamos visto.
Ahora, donde México se lleva las palmas es en su cultura de
hamacas. La hamaca es lo más mexicano que pueda existir en una playa (aunque no
me extrañaría nada que una empresa china ya las haya patentado). En Tailandia
tienen unos cojines triangulares bastante cómodos y simpáticos, pero ignorar el
poder de la hamaca sería sacrilegio. La hamaca es el éxtasis, el orgasmo, la
apoteosis de la hueva en la playa. Punto.
Pero sería injusto resumir el descanso en la playa tan solo
a esto. En ambos países hay muchísimas alternativas de spa y tratamientos
holísticos para el disfrute del cuerpo. El asunto es que en México si uno no le
invierte chingón, queda en un masaje de seño
de brazo tamalero. En cambio, Tailandia pone al alcance del pobre mortal una
amplia gama de masajes –con o sin calambrito-
reflexología, embarradas de barro, aceites esenciales y demás. Elija su
veneno.
Así que por más fans que seamos de la hamaca, creemos que un
viajero con bajo presupuesto encontrará mejores opciones de relax en Tailandia.
Y el masajito thai rifa, entonces, punto
para Tailandia.
ROUND 4: COPTEL DE CAMARÓN CON CATSUP VS. PAD THAI
En las playas de México se pueden encontrar estilos de
cocina muy distintos: pescadillas, camarones al mojo de ajo, o a la diabla,
pescado a la talla, langosta a las brasas, ceviches, aguachiles, calditos,
tostadas, ostras con salsista y limón. Y muchas
más que no nos gustaría recordar por ahora. Por eso de la lejanía.
Los tailandeses también tienen langostas, cangrejos y
camarones, y la mantarraya parece ser lo de aquí. Seguramente la infinidad de
bichos marinos que uno ve en el mar también llega a la mesa, y no me
sorprendería que tuvieran mayor variedad de pescados y mariscos. El gran
problema es que no le hacen a eso del marisco crudo y todo viene asado. Que
también está chingón. Pero chale.
Opciones para el chamaco melindroso hay en ambas pues
ofrecen alternativas de cocinas regionales muy sabrosas. Y para los gringos
siempre habrá pizzas y hamburguesas.
Pero la diferencia más cabrona tiene que ser la michelada
mexicana. Yo no sé cómo a nadie se le ocurrió presentársela a la UNESCO cuando
buscaban que la comida mexicana fuera Patrimonio Cultural de la Humanidad. Esa
presentación debería haber comenzado con un slide
de una michelada bien fría.
Aquí también hay chelas, pero eso es en todas partes. Aquí a
los “chavos” les da por tomarse unas cubetitas playeras que llenan con hielo,
una coca, un Red Bull y un cuartito de litro de güisqui tailandés que no se ve
mucho de fiar. Sí, fiesta loca, pero de la cruda mejor ni hablamos.
Así que gracias a la escuela del marisco crudo y el
irrefutable legado de la michelada a la humanidad, el punto va para México.
ROUND 5: MIRRAVES VS. FULL MOON PARTY
El reventón en las playas de Tailandia y México es toda una
institución y todo mundo debería plantearse vivir cada uno al menos una vez en
la vida. México tiene desde los bares de playa, los antros fresas y no tan
fresas, los festivales punchis-punchis,
hasta los shows del Coco Bongo, pasando por las fogatas con tamborcitos
chairos.
En Tailandia la fiesta es más chiringuito playero. No es tan
fácil dar con un antro, y es aún más complicado encontrar shows de la mamada
que sea. Pero no son ningunos amateurs en la fiesta: para los recios está el
legendario Full Moon Party de Koh Phangan, y los bares de Koh Phi Phi, que
además traen el beneficio de que cuestan lo que un paquete de chicles comparados
con un rave en Playa del Crimen.
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| Full Moon Party: sólo para destroyers serios. |
A Tailandia no viene ningún DJ famoso ni hay fiestas de marcas, pero como somos chairos y nunca vamos a apoyar la idea de traer unos zapatos en la maleta para “irte de antro”, declaramos un empate en esta categoría.
Entonces, ¿cuál rifa más? Pues diríamos que México porque
ahí vivimos y nos quedan más cerca. Pero aquel que tenga la oportunidad de
conocer y disfrutar las playas de Tailandia tendrá que reordenar su lista de
favoritos.















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