viernes, 13 de noviembre de 2015

PLAYAS MEXICANAS VS. PLAYAS TAILANDESAS (parte 1)






A menudo escuchamos que México tiene las mejores playas del mundo. Nosotros nunca hemos sabido de dónde sacan esos rankings –como si se tratara de algo certificable- y por más genial que suene siempre nos ha parecido sospechoso.

La mejor playa es la que más te gusta a ti, aunque nadie haya escuchado de ella jamás.

La belleza de las playas en México y Tailandia no tiene paralelo: barras de arena blanca, aguas azul turquesa, interminables filas de palmeras, formaciones geológicas únicas. Juzgarlas por su belleza sería pura necedad y no llegaríamos a ningún lado, es por eso que hemos decidido ponerlas bajo la lupa con criterios más disque “objetivos.”

No está de más mencionar que éste post tiene un enfoque completamente parcial. Aclaramos que NO hemos visitado ni la cuarta parte de las playas de México –menos aún de las de Tailandia- y sabemos que hay playas para cualquier persona en ambos países. Esto es la visión de Dos Chairos en Oriente mijos, no más.


ROUND 1: “THE BEACH” VS. CARIBE COOLER

En México te vas a chupar a la playa. La gente lleva hieleras con chingos de latas, papitas, bolsas con sanguiches, los juguetes del niño, sus pañales, la sombrilla, la silla de la abuela y todo lo que quepa en la cajuela. La bronca es que esta idea de “pasarla” en la playa es bien cochina y siempre termina hecha un cagadero.


Las playas tailandesas se encuentran mejor cuidadas, tanto por la cultura local que no entiende la playa como un día de picnic, y porque hay una organización activa para que los turistas las cuiden o hasta las limpien.


En México la costa está invadida por los hoteles y toda la mierda que implican: camastros, enramadas, carritos, changarros; y una legión de vendedores de tamarindo, dijes, mota, trencitas, y cualquier cosa que se pueda vender. 


Y se pone peor: en México muchas playas están privatizadas para el uso de un hotel o un “club de playa”. Así que el que quiera estar ahí pero no tenga para pagar, que se joda.


Aunque en Tailandia los búngalos crecen como hongos,  es un modelo de construcción que no irrumpe tanto en la naturaleza como los desarrollos turísticos en toda la Riviera Maya y partes de Oaxaca. El paisaje se modifica mucho menos y la naturaleza se conserva más presente. Y todo indica que aquí aún no le entran mucho a la macuarrada de venderle franjas de costa a un hotel o a un antro de onda (parece que también hay de eso, pero como no fuimos no les podemos contar).


Así que sólo porque son gente más decente en la playa y todo parece que se han pasado de lanza un poquito menos con su costa, el punto va para Tailandia.



ROUND 2: OAXACA SURFER VS. NEMO

En la costa del Pacífico mexicano la ola te da el revolcón. Pero si eres más hábil te permitirá surfearla. México es una de las mecas del surf y punto. Y eso no es lo único chingón. También tenemos muy buenas oportunidades para el buceo en los cenotes y el Caribe … pero por una feria respetable. México tiene ecosistemas muy distintos en sus costas y finalmente eso permite hacer más cosas.


Además tenemos todo un abanico de alternativas a-la-villacoapa: la banana, el parachute, las trencitas de colores y los shows de delfines. Si eres más mirrey, ahí están las cuatrimotos, los paseos a caballo con la morra, el esquí o ya para el uber-mirrey, el pinche golf.


Sobre Tailandia no hay mucho que discutir de que es el rey del buceo. Pareciera que en cada charco hay un arrecife de coral multicolor, y echarse un clavado es más barato que en cualquier otro lugar del mundo. Y para los que somos más viejos, torpes, huevones –o las tres- también está el snorkel. 


Pero también hay alternativas de primer nivel para escalar en roca, hacer kayaking alrededor de islas y penínsulas, y un universo de tours y paseos a islas de rocas exóticas y playas escondidas. Sin barcos-antro ni shows de piratas. Aún.


Así que si les gusta ver pececitos váyanse a Tailandia. Pero como respetamos mucho el surf y las posibilidades que ofrece tener distintos tipos de costa, el punto va para México.

Pero esto no acaba aquí ... esperen la conclusión de este duelo de titanes. 


martes, 10 de noviembre de 2015

CÓMO LLEGAR DE KUALA LUMPUR A KOH LIPE




Llegó el momento de movernos a Tailandia, y para comenzar nuestro recorrido decidimos visitar Koh Lipe, una de las ciento y tantas islas que conforman este maravilloso país. Habíamos escuchado que era el mejor lugar para acostarse bajo el sol mientras lees un libro y te tomas una chela bien fría. Totalmente cierto. También la escogimos por su cercanía con Malasia y para celebrar ahí felizmente el cumpleaños de unos de éstos chairos –sí, sabemos que esto no es relevante pero bueno, cumplamos este pequeño capricho-.



Para llegar a  Koh Lipe desde Kuala Lumpur hay que ir primero a Penang, luego a Langkawi, y finalmente a Koh Lipe. Este camino funciona si quieres  disfrutar de un par de días en cada parada.

Camión de Kuala Lumpur a Penang

Hay varias líneas de autobús que hacen este recorrido. El precio más bajo oscila entre 37 y 42 ringitts. La salida para casi todas las compañías es cada 40 minutos aproximadamente desde Pudu Sentral (Pudo Raya) con excepción de tres que salen desde KTM Old Railway Station Kuala Lumpur. En 4 horas estarás en Penang.

Ferry a Langkawi

La mejor opción es tomar el de la compañía Langkawi Ferry. Sale desde el noreste de Penang, en la costa entre Fort Conwallis y donde llega el ferry de Butterworth. Cuentan con tres horarios: el primero a las 8:15 – que hace una escala en Pulau Payar- el segundo a las 8:30am y el último a las 14:00. El costo es de 60 ringitts, y el viaje es de 2 horas y 45 minutos.

Para llegar más rápido
Si cuentan con menos tiempo y dinero y si quieren evitarse el rollo de ir parando en cada lugar, pueden hacerle como nosotros que nos fuimos por la ruta más corta y directa.

Para salir de Kuala Lumpur por avión la opción más accesible es Air Asia. Los precios no son fijos, pero puedes encontrar un vuelo por alrededor de 25 dólares. Nada mal ¿eh? El vuelo dura menos de 2 horas. Como nosotros llegamos de noche nos quedamos cerca de Telaga Habour para poder salir por la mañana sin contratiempos. Puedes encontrar opciones desde 10 dólares la noche como el AJ Guesthouse. El taxi del aeropuerto al hotel nos costó 18 ringitts. Para llegar al embarcadero la mañana siguiente pagamos 20 ringitts. Repetimos, si no quieres andar dando vueltas a la Chavo del 8, lo más recomendable es reservar todo anticipadamente.



Ferry Langkawi - Koh Lipe

Para ir de Langkawi a Koh Lipe hay que tomar un ferry desde Telaga Harbour que opera de finales de octubre a marzo y cuesta 124 ringitts. Nosotros optamos por el que parte a las 9:30 pero tienen otro que sale a las  14:30. Lo más recomendable es comprar el boleto por internet con anticipación aquí.

La oficina de Telaga abre a las 8:00 AM, aún cuando la confirmación que envían por mail dice que hay que llegar a las 7:00. Les recomendamos llegar temprano –quizás no tanto-  y con la paciencia del Dalai Lama porque aquí comienza la danza con la burocracia. Primero te dan las formas de migración para que las llenes,  luego te piden el pasaporte y te dan tu pase de abordar. Nosotros seguimos las instrucciones de la confirmación y llegamos a las 7:00 y para las 9:00 ya estábamos rodeados por cerca de 200 turistas más haciendo el trámite. ¡Hello torre de Babel!

Después hay que ir a la oficina de migración que está a unos metros de ahí para hacer todo el show de salida de Malasia. Te sellarán el pasaporte y no te lo devolverán hasta la oficina de migración de Koh Lipe, en donde el caos se pone más chido.

El ferry para lo más cerca que puede de la isla, y llevan a los pasajeros sin maletas en unas lanchas más pequeñas a la orilla de la playa -en la oficina de Telaga el chico del mostrador nos dijo que posiblemente nos pidieran un pago para llevarnos y que debíamos decir que no, pero no nos pidieron nada-.

Un consejo: usen sandalias y shorts para el viaje porque al bajar de la lancha tienes que meter las piernas al mar hasta las rodillas. Después llegará otra lancha con las maletas. Mientras tanto debes esperar en la oficina de migración de Koh Lipe, donde se empiezan formar filas desordenadas sin que nadie te diga nada. Los compas que trabajan ahí hablan un inglés algo complicado y te dicen a su manera que esperes para que te regresen tu pasaporte.



Ya que estás haciéndote amigo de medio ferry para hacer la espera más ligera comienzan a llamar a los pasajeros por país y nombre. No entendimos bien el orden, pero nos tocó casi hasta el final. Luego a formarse, sellar el pasaporte de entrada y bienvenido a la playita, con sus arrecifes de coral y su arena que parece talco. ¡A disfrutar!




Koh Lipe es una isla que sin duda vale la pena si quieres bajarle dos rayitas a la  fiesta,  su playa te invita a descansar, a nadar en un mar sin olas y poco profundo, que puedes aprovechar para hacer snorkel, asolearte  y comer mucho y muy rico en compañía de una buena Chang, la cerveza oficial de Tailandia.




viernes, 6 de noviembre de 2015

BATU CAVES LO EXÓTICO DE KUALA LUMPUR



Para los que han estado viajando por el Sureste de Asia por un tiempo, Kuala Lumpur es un breve respiro del caos característico de la región; una ciudad globalizada que goza de muchas de las comodidades que dejamos atrás en casa. Para los que vienen llegando, es un puente que suaviza la transición al pandemonio de ruidos, olores y sabores que está por venir; una ciudad moderna que alberga una fusión de culturas netamente asiáticas, pero sin ser obra del mismo cirujano plástico que creó Singapur. En buena medida es más auténtica y está más viva.

Para algunos es Asia. Para otros no. Es y no es.

Seguramente ya has escuchado sobre las Torres Petronas. Las recordarás de algún anuncio, una postal o tal vez de un churro de película con Sean Connery y JLo. La visita es obligada –la iluminación nocturna es increíble- pero después de un par de horas de contemplación, no hay mucho que ver y si no estás mucho en el ajo de la arquitectura moderna, difícilmente te harán sentir diferente. En otras palabras, no creemos que sea lo más especial –o sui géneris- de Kuala Lumpur.

Sabemos que probablemente has visitado templos hasta el cansancio durante tu viaje y puede que ya te quieras dar un tiro de tan solo escuchar sobre otro más, pero aquí te vamos a recomendar uno muy especial. Seguramente ya habrás visto estatuas del Buda acostado, sentado, parado, saltando, sacándose un moco, o hasta bailando reaggetón. Tal vez también viste algunos templos taoístas o chinos en Vietnam. Pero lo que definitivamente no hay en ningún otro lugar del Sureste de Asia –o no a esta magnitud- es un templo hindú. Si no has tenido la oportunidad de visitar alguno de estos en el sur de India, una visita a las Batu Caves te vendrá de maravilla.

Ahora, si los templos no son lo tuyo … va a ser complicado viajar por el Sureste Asiático, están por doquier.


¿Qué son las Batu Caves?

Se trata de un sistema de cuevas en una montaña de roca caliza cubierta de vegetación tropical con varios templos al interior. Justo de ese tipo de lugares de los que uno no se explica de dónde les salió la idea de construir un sitio religioso: inhóspito, de difícil acceso, y de difícil mantenimiento. La cueva principal, la Temple Cave, se encuentra en la cima. A la entrada te recibe una majestuosa estatua dorada del dios a quien está dedicado el tempo, Sri Murugan, que es suficiente para hacer que la visita valga la pena. Con 43 metros de altura, es la segunda estatua hinduista más alta del mundo. Tal vez da un poco igual saber quién diablos es Sri Murugan, pero para los curiosos, se trata de una representación del señor de la guerra: Katrikeya, Skanda, Murugan, Kumaran, Kumara Swami y no sé cuántos más aliases.




Para llegar a la cima hay que subir 282 escalones y sortear una banda de monos que harán que el carterista más talentoso de tu ciudad parezca un niñato. Tranquilo, tal vez sean unos delincuentes pero no son agresivos. Tampoco venderán tus cosas al contrabandista de su barrio, así que si te llegan a arrebatar algo posiblemente lo tiren al suelo cuando descubran que no había comida adentro.

¿Cómo llego?

No te costará mucho trabajo llegar a las Batu Caves. Puedes tomar por 2.5 ringitts el autobús U6 desde Medan Pasar, que se encuentra justo debajo del edificio de HSBC a un costado de la plaza del reloj, justo afuera del Central Market. El autobús toma 45 minutos en llegar y te deja a dos cuadras de la entrada. Otra opción es tomar el metro hasta la estación Batu Caves. Esta opción es más rápida pues toma solo 25 minutos, pero su costo es variable dependiendo de qué tan lejos vengas y de cuántas veces cambies de línea.

De regreso sí es más sencillo tomar el metro pues el acceso a la estación está a un costado de la entrada –a un lado de una enorme estatua verde del dios Hanuman- aunque posiblemente también lo puedes hacer por autobús, solo que tendrás que investigar dónde es la parada.



¿Cuánto cuesta?

¡Nada! Si visitas solamente el templo, no tiene ningún costo. A la subida te pedirán que te cubras las piernas con un sarong, si no llevas uno ahí mismo puedes rentarlo. Es raro, hay gente que lo lleva y hay gente que va en shorts sin problemas, no sabemos de qué dependa, así que queda a tu juicio.  

Ya en el templo, el brahmán (el sacerdote, pues) te pedirá que te acerques para que te de una bendición. Si quieres seguirle el juego, has de saber que al final te pedirá que pongas un “donativo” –sí, esto incluye la experiencia completa de los templos hindús-  en una charola. Nosotros vimos que los locales dejan entre 2 y 5 ringitts, aunque si le das oportunidad intentará que te ponga más “generoso”, incluso se ofrecerá a traerte cambio si le muestras que solo traes billetes grandes. Pero vale, tampoco muerden y recuerda que no es un asalto, es una experiencia más que seguro recordarás por mucho tiempo. Además, recuerda lo que son dos ringitts en tu moneda.


Si lo tuyo es lo jarcor visítalas durante el Thaipusam

El Thaipusam es una celebración tamil que cobra proporciones insólitas en este lugar. Miles de turistas y cerca de un millón de peregrinos acuden al templo en esta fecha para mostrar su devoción a Sri Murugan. Muchos de ellos realizan un kavaddi, que significa penitencia, y podrás verlos ver cómo se perforan la lengua, mejillas y espalda para hacerla más dolorosa. Ya sabes, no pain no gain. En fin. 




Bonus: Dark Cave

Poco antes de llegar al final de la subida encontrarás una desviación a un paseo por otra cueva, la Dark Cave. Se trata de un recorrido donde te explican el funcionamiento de las cavernas así como del ecosistema que se encuentra dentro de ellas. La cueva no está iluminada –de ahí el nombre- y no permite el uso de fotografía con flash. Además de una importante población de murciélagos –que nunca verás pero sí escucharás- tiene algunas formaciones rocosas interesantes, pero tampoco esperes encontrar una gruta mágica. A la larga el paseo vale la pena, pues es bastante informativo y durante el recorrido te muestran varios bichos espeluznantes que habitan la cueva.


El recorrido tiene una duración de 45 minutos y su costo es de 35 ringitts que están destinados a la conservación de la cueva y de las especies que viven en ella, algunas en peligro de extinción. Así que si te decides por visitarla, sabrás que el dinero va a una buena causa y no a una compañía turística depredadora.